En el mundo evangélico actual existen muchas herejías, lamentablemente ninguna nueva que valga la pena.
Observando cuidadosamente, se descubrirá que muchas de las herejías denunciadas en los primeros cinco siglos de nuestra era se repiten sin disimulos en los púlpitos de nuestras iglesias, y si escarbáramos un poco en el pueblo seguramente descubriríamos mayores aberraciones doctrinales, todas ellas estimuladas en gran medida por los medios de comunicación.
Los medios de comunicación se han mostrado como un arma muy peligrosa. Estos tienen el poder de comunicar las ideas a velocidades inimaginables. Y no siempre son buenas ideas. Sin embargo esto es harina de otro costal.
Lo que hoy me interesa es una vieja herejía comunicada en el lenguaje descuidado y coloquial de la prédica evangélica, que escudándose en la inspiración Divina, confunde revelación con improvisación.
Una de las herejías más comunes, alojada y arraigada hace muchos años es el monofisismo. El monofisismo plantea que el Señor Jesús no era un hombre, sino que era Dios mismo. Evidentemente es una imagen irreal y bastante mística sobre la vida del Señor, imagen generada por gente que jamás había visto al Señor ni convivido con El. Esta idea se encuentra presente al hablar del ministerio terrenal del Señor Jesús. Lo encontramos cuando se presenta a un Jesús omnipotente. Esta idea es presentada al imaginario popular cuando el predicador o el Pastor no aclaran que Jesús no sanaba a nadie por sí mismo, no levantaba muertos ni multiplicaba panes, hecho que el mismo Jesús recalcaba continuamente a sus discípulos, "Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras"(Juan 14:10). El Señor Jesús decía lo que el Padre le comunicaba y no hacía nada sin la guía del Padre, por lo que pasaba horas de intensa oración, hecho que ha quedado registrado en los evangelios.
Increíblemente, Poncio Pilatos vio lo que mucho no vemos cuando nos forman a Jesús en nuestra mente, por lo cual declaró "ecce homo" (he aquí el hombre) dando claramente a entender que los golpes y los castigos aplicados a Jesús lo hicieron sangrar. ¡Es sólo un hombre, no se dan cuenta! He aquí el mensaje de este personaje que sin saber nada de teología, arrojó más luz sobre la naturaleza del Señor que todos los desvaríos teológicos habidos y por haber. Y este es el espíritu del blog: disertar sobre las cosas del Señor, pero desde el sentido común. Los Apóstoles, hombres sencillos, relataron su testimonio desde el sentido de lo real, sin supercherías. Pero siguiendo con la historia de Pilato; pese a creer que la evidencia mostrada (la humanidad de Jesús) haría menguar el temor supersticioso de la casta sacerdotal judía, no logró librar a nuestro Señor de la muerte.
Ahora, ¿niego con esto la naturaleza divina del Señor? En lo absoluto. Pero se tiene que comprender que una vez que el Señor se despojó, dejó de compartir la Gloria Bendita y la Substancia del Padre Dios Todopoderoso para pasar a ser hombre, pese a ser la misma persona. Y esto mis queridos amigos, es una gran misterio. Hay que acordarse de las palabras del Señor cuando oraba diciendo "con aquella Gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese formado".
Yo sé que estas palabras a muchos incomodan, pero Jesús estaba en debilidad por obediencia y amor, era solo un hombre. Sin embargo, como dijeron los ángeles en los cielos "el Cordero que fue sacrificado es digno de tomar el Poder". Y creame amigo, lo ha tomado.
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ResponderEliminarLindo blog... iré por los otros jejejejeje