jueves, 9 de julio de 2009

La extraña operación de Dios

Cuando pienso en la cantidad de cosas que los seres humanos desconocemos, no me extraña la confusión que puede generarse en el corazón cuando enfrentamos hechos desconcertantes de la vida como la enfermedad, el odio, la traición o la muerte.
Muchas veces caemos en hondos valles a causa de la indescriptible angustia causada por aquellos hechos que no logramos hacer encuadrar en las reglas de nuestras generalizaciones mentales. Meditamos mucho tiempo, pero el gran esfuerzo de nuestro entendimiento no logra desenmarañar el enredo de la realidad que nos toca vivir.
Es que no lo sabemos todo, esa es la gran verdad. Nuestros pensamientos no son solamente limitados, sino que para desdicha nuestra no contamos con todos los hechos. Y con todos los hechos me refiero a aquellos que desconocemos y escapan de nuestro conocimiento aun teniéndolos frente a nuestros ojos. Imaginemos por un momento el desconcierto de nuestros primitivos antecesores ante el poder de los cielos, cuando en un paralizante momento los truenos y los rayos desplegaban su energía en forma de luz, calor y sonido. ¿Cual fue el desarrollo de sus pensamientos ante estos hechos? Creyeron que estaban ante un ser divino, con vida y poder, excusa insostenible y al mismo tiempo necesaria para entender el mundo y no enloquecer. En la actualidad esto nos causa gracia, solamente por conocer todos los hechos, y este conocimiento nos da la capacidad de dominar estas terribles fuerzas naturales y tener dominio propio frente a ellas. ¿Cual sería la situación si una de estas antiguas personas viviera hoy?¿Comprendería la naturaleza del rayo y del trueno con nuestras explicaciones? No. Si en situación de vida o muerte insistiéramos que quedase a nuestro lado mientras conducimos un vehículo a través de una tormenta semejante a la descrita anteriormente ¿no sería un acto de crueldad? sí, lo sería, pero también sería obligadamente indispensable.
Todo esto viene a cuenta de las palabras encontradas en el libro del profeta Isaías, en el cual describe "la extraña operación de Dios" (Isaías. ¿No es acaso esto lo que nos viene a la mente al enfrentarnos a un quiebre de nuestros esquemas de pensamiento, a la ruptura de todas aquellas reglas sobre cómo deben ser las cosas? Pues fíjese usted, aun para el profeta estaban vedadas las razones por las cuales Dios había determinado ciertos sucesos futuros, y tan incomprensibles eran sus acciones que no tuvo otra palabra para describir la obra de Dios, escribió:"extraña", rara, incomprensible, fuera de lo común. Sólo Dios conoce todos los hechos, y esto lo convierte en incuestionable.
Creo que es evidente a todas luces que no conocemos todo lo que sucede en el mundo material ¿cuanto más, si consideramos el mundo invisible de los espiritual? Ni la Biblia revela todos los hechos. ...escribe "las cosas secretas pertenecen a Yahvé nuestro Dios".

Con todas estas cosas en mente, pienso que quizás no podemos, no debemos conocer todos los hechos, sólo debemos confiar en quién sabe más que nosotros, quizás a causa de esto somos salvos por fe, estamos obligados a confiar en El, de lo contrario todo pierde sentido.

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